
A tu mirada...
Esa relación que mantuvimos amaneció con muy buenos auspicios, te lo digo ahora que ha pasado el tiempo y que no me dueles ni un poquito. Nunca me acuerdo si fue un año y un mes o menos de 365 días, y a veces me pongo a calcular cuando fue,exactamente, pero no llego a ninguna conclusión: es como si no hubiera habido un tiempo para nosotros sino solamente nuestra relación,desprendida de los relojes y los almanaques.
Aunque te lo dije unas cuantas veces, no deberías dudar de quete quise, no sé si mucho o poco, no tengo como calcular la intensidad de mis amores. Ni quiero. Lo que voy a decirte ahora, aunque sea muy tarde, es que no debiste creer en esa última mentira que te conté para terminar: Que había tenido una relación fugas en un festival de mi tierra de la infancia. Mejor dicho, sé que no me creíste, pero te estaba dando la excusa ideal para dejarme y la aprovechaste al vuelo. Esa última vez quedamos los dos conformes :vos porque te di una coartada para terminar para siempre conmigo. Y yo porque mordiste el anzuelo. Es decir, yo te mentí que hubo otra y vos te hiciste la de creerme para así abandonarme sin culpas.
Y se vino abajo todo.
Qué suerte, pensaba yo, mientras iba a casa. Qué suerte que existen los convencionalismos sociales, por los que alguien interpreta lo que el otro va a interpretar y entonces ya no hay que darse más explicaciones. Como en un juego de ajedrez, yo muevo un peón porque sé que si no lo hago vos te vendrás con toda la carga de tu negra reina, pero que eso esconde tu intención de usar la torre para darme jaque con el que me ganarás la partida. Dejé que lo hicieras porque ya no quería seguir jugando.
Ya te darás cuenta de como te conozco, y se que cosas mías te afectaran.Sé que si lees esto, morderás los labios de bronca y te subirás de nuevo a tu olimpo, creyéndote Dios.Sos como la palma de mi mano, porque si digo al aire QUE -ESTOY ENAMORADAal instante vendrás con rapidez a preguntarme si estoy de novia, o tal vez te lance millones de augurios para tu vida, y seguramente vas a contestar cortante y sin emoción.
Pero ya vez, aquí estoy. Sin un mínimo de sentimiento, bailando en los minutos muertos de la vida, solamente yo, como siempre fui y como nunca deje de serlo...
¿Te digo la verdad? No te extraño, en serio. Aunque algunos días me acuerdo y...